Last King of Africa
 
 
Sin lugar a dudas Nintendo DS es una genial consola para las aventuras gráficas y RPG’s, 2 de mis géneros favoritos. No es que la consola no valga para otro tipo de títulos, que sí lo vale, pero para mí es en estos 2 géneros en los que mejor se mueve. Y con Last King of Africa, juego basado en la novela de Benoît Sokal, artista belga, la cosa no iba a ser menos.

En el juego desarrollado por Focus Home Entertainment y distribuido por Digital Bros, la acción nos sitúa en Maurania, un ficticio país africano en plena guerra civil en el que nuestra protagonista, tras un accidente sufrido por el avión que la llevaba a dicho país desde Europa, recobra la consciencia para darse cuenta de que lo ha olvidado prácticamente todo. Se encuentra en un palacio y no sabe por qué. Ni siquiera recuerda su nombre, aunque por suerte, gracias a cierta documentación, no tarda en ser rebautizada como Ann Smith.

Como en toda aventura gráfica deberemos conversar con todas las personas que nos crucemos y examinar los escenarios al completo, algo que es “de cajón” en este género. Si lo hacemos así podremos ir resolviendo todos los puzzles que se nos vayan planteando. A veces algunos costarán más que otros, como también es lógico, pero no hay nada imposible. Eso sí, en algunos puzzles la solución no es que sea muy lógica ni tenga mucho que ver con lo que sucede, lo cual puede provocar algunos momentos de desesperación. Os recomiendo, si os sucede esto, dejar la consola encima de la mesa y salir a dar un paseo: de lo contrario es posible que acabéis espachurrando vuestra DS contra la pared.

En Last King of Africa todo va a golpe de stylus, el cual por desgracia a veces no va todo lo bien que debería ir. Peca un poco de impreciso y el control se hace un poco lioso. En algunas ocasiones creeremos haber escudriñado los escenarios y seguir adelante para, momentos después, tener que volver atrás ya que nos falta algo para seguir adelante. Si pulsamos el botón “select” en la pantalla aparecerán unas estrellitas que nos indicarán que o bien hay un objeto o bien tenemos que hacer algo.

Técnicamente el juego está bastante cuidado, con escenarios pre-renderizados y estáticos, algunos de gran belleza y otros algo vacíos. Cuanta con escenas intermedias semi animadas de bastante calidad. Las animaciones de los personajes son más que correctas. Por otra parte la música del juego está muy bien integrada y se acopla perfectamente a la historia. El juego está perfectamente traducido a nuestro idioma, algo que siempre es de agradecer, y más en este tipo de títulos, donde la historia y diálogos son fundamentales.

En cuanto a los puzzles hay que aclarar que encontraremos de todo: algunos muy sencillos, otros normalitos y otros bastante complicados. En éstos últimos normalmente tendremos que recoger diversos objetos sin saber para qué ni cómo, y deberemos buscar qué hacer con ellos. Será en estos casos cuando el stylus y su control nos desesperen un poco. Quitando este último detalle, resolver los puzzles será bastante entretenido así cómo ver el desarrollo de la historia.

En la esquina inferior izquierda de la pantalla tendremos el icono de acceso al inventario, al cual con solo un golpe accederemos de manera rápida y nos moveremos de una forma sencilla. El objeto que seleccionemos aparecerá entonces en pantalla. Para usarlo bastará con pincharlo y arrastrarlo donde queramos. Eso sí, más vale ser bastante exactos con el lugar, ya que si no no pasará nada.

En algunos momentos concretos también deberemos hacer uso del micrófono para soplar, o bien realizar dibujos o líneas con el stylus. Mientras que la acción se desarrolla en la pantalla inferior, en la superior tendremos en todo momento el mapa de donde estemos, en el cual apareceremos señalados como un punto parpadeante.

Last King of Africa es una aventura gráfica más que completa, con una historia interesante pero no demasiado original. Recomendable sobre todo para los amantes del género.

Lo Mejor:

  • La historia, que es bastante entretenida.
  • La ambientación del juego.

Lo Peor:

  • El uso del stylus, que a veces es algo impreciso.
  • El planteamiento de ciertos puzzles, sin pies ni cabeza.