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Battlezone
Portada de Battlezone

Battlezone es un videojuego de simulación bélica en el que nos ponemos a los mandos de un tanque. El título fue lanzado por Atari en 1980 para máquinas recreativas.

Su diseño fue obra de Ed Rotberg, con el apoyo de Owen Rubin y Roger Hector.

Battlezone destacó especialmente por el uso de gráficos vectoriales, una técnica que Atari ya había empleado en títulos como Asteroids, y que aquí permitía ofrecer una sorprendente sensación de movimiento dentro de un entorno tridimensional.

Battlezone y el ejército estadounidense

Una de las curiosidades más conocidas relacionadas con Battlezone fue el desarrollo de una versión especial conocida como The Bradley Trainer.

Este proyecto fue concebido como herramienta de entrenamiento para soldados relacionados con el vehículo de combate M2/M3 Bradley.

La colaboración provocó cierta polémica dentro de Atari, ya que algunos miembros del equipo se mostraban incómodos con la idea de trabajar en un proyecto relacionado con el ámbito militar.

Un campo de batalla vectorial

El sistema de juego es relativamente sencillo. Nos encontramos en un terreno abierto con diversos obstáculos geométricos y un volcán en erupción al fondo, una imagen que terminaría convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles del juego.

Los obstáculos del escenario son indestructibles y bloquean el movimiento de nuestro tanque, por lo que tendremos que rodearlos cuidadosamente.

Esto puede dejarnos expuestos a los disparos enemigos y obliga a combinar movimiento, orientación y ataque de forma constante.

Partida de Battlezone

Enemigos y puntuación

Nos encontraremos principalmente con dos tipos de enemigos.

Los tanques normales se desplazan con relativa lentitud y su destrucción nos proporciona 1.000 puntos.

Los supertanques, por el contrario, son mucho más rápidos y representan un desafío considerablemente mayor, recompensándonos con 3.000 puntos.

De forma ocasional aparecerán también misiles teledirigidos, que proporcionan 2.000 puntos, e incluso OVNIs, cuya destrucción nos recompensa con 5.000.

Al alcanzar determinados niveles de puntuación obtendremos tanques adicionales, que funcionan como vidas extra.

Una experiencia pionera en primera persona

Cabina de Battlezone

Para muchos, Battlezone es uno de los primeros videojuegos que ofrecieron una experiencia realmente inmersiva en primera persona.

Esa sensación se debía, por un lado, a la perspectiva desde el interior del tanque y, por otro, al propio diseño de la máquina recreativa.

Algunas unidades contaban con una especie de visor o periscopio por el que el jugador observaba la acción, además de dos palancas independientes utilizadas para controlar el movimiento del tanque.

Todo ello contribuía a reforzar la sensación de estar manejando realmente un vehículo de combate.

Apartado técnico y sonido

Gráficamente, el juego era muy simple si lo comparamos con títulos posteriores, ya que los elementos estaban representados mediante líneas vectoriales y figuras geométricas sin relleno.

Sin embargo, precisamente ese sistema permitía que la acción se desarrollara con una sensación de profundidad y fluidez muy destacable para 1980.

En el apartado musical se utilizaba la célebre Obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski, contribuyendo a reforzar el tono bélico del juego.

Versiones domésticas

Tras el éxito de la recreativa original, Battlezone recibió numerosas conversiones para sistemas domésticos.

Durante los años ochenta aparecerían versiones para PC, Apple II, Atari ST, Commodore 64, ZX Spectrum y Atari XEGS, entre otros sistemas.

La versión para Atari 2600 tuvo que adaptar considerablemente el apartado gráfico debido a las limitaciones del hardware, recurriendo a gráficos planos en lugar de recrear el aspecto vectorial tridimensional del arcade.

Versión doméstica de Battlezone

Otras versiones

También se comenzó a trabajar en una versión para Atari 5200, aunque finalmente fue cancelada tras diversos cambios internos en Atari.

Para Atari Lynx se publicaría posteriormente Battlezone 2000, que incluía además el juego original como contenido oculto.

Con el paso de los años, Battlezone continuaría reapareciendo en recopilaciones y servicios digitales, demostrando la importancia histórica de uno de los primeros grandes experimentos tridimensionales de Atari.